Internet está lleno de vídeos que prometen abrir cualquier puerta con una radiografía o una tarjeta. Algunos métodos funcionaban hace décadas; otros nunca funcionaron. Separemos realidad de mito.
«Con una tarjeta se abre cualquier puerta»
Falso, salvo en cerraduras muy antiguas con pestillo simple sin echar la llave. En cualquier cerradura moderna, lo único que consigue metiendo una tarjeta es romperla dentro y pagar para que se la saquen.
«Una radiografía sirve de ganzúa»
Falso. Ese truco aparecía en películas de hace cincuenta años. Las cerraduras actuales no se abren desplazando el pestillo con un objeto plano, y la radiografía se dobla o se rompe.
«Llamando al 112 me abren gratis»
Solo en emergencias reales (una persona inconsciente dentro, un bebé encerrado, un incendio). En esos casos los bomberos abren, pero con métodos que destruyen la puerta. Para una pérdida de llaves normal, le derivarán a un cerrajero.
«Cualquier cerrajero puede copiar mi llave de seguridad»
Falso, y es una buena noticia. Las llaves de seguridad llevan tarjeta de propietario: sin ella no se pueden duplicar. Nadie puede copiar su llave sin su autorización.
«Con una cerradura cara mi casa es inviolable»
Falso. La cerradura es una pieza del conjunto. La seguridad también depende de la puerta, el marco, las bisagras, las ventanas accesibles y, sobre todo, de los hábitos: dejar llaves bajo el felpudo o anunciar las vacaciones en redes es más peligroso que cualquier cerradura.
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